sábado, 5 de diciembre de 2009

Luciérnagas en la noche (Recopilación de escritos de mi padre) "Los caballos de la abuela"


Abuela María tiró de mí hasta su dormitorio. Llegaba hasta nosotros, con un dinamismo extraño, un viento de caminos desiertos que hacía vacilar las lucecillas de las mariposas.
Me retuvo, obstinada. Dijo:
-- Soñar con caballos presagia siempre algo malo....
La viejecita, con voz poco audible, hablaba y hablaba; y yo, magnetizado, la escuchaba.
Por todos los Santos se le representaron en la fantasía, mientras dormía, manadas de caballos, y al poco tiempo le murió la vaca; llegada la Pascua se vio envuelta en el mismo sueño, y pasados dos días, en la hondonada del limonar un rayo rajaba en dos el olmo viejo.
Me clavó su mirada, convencida.
La recuerdo: de luto riguroso, encogida. Veo: mi imagen delgaducha, espiritualizada, como agotada por ayunos largos. Desde el ventanal del cuarto se contemplaba una cabalgante invasión de hiedra y la masa compacta de las higueras. Luces de ayer, hincadas en mi memoria como navajas.
Ahora esta abuela ya no está entre nosotros; pero algunas noches, sin lograr dormir, con el corazón helado, la creo tener a mi lado como una sombra y su superstición me inquieta.
-- Quién sabe-- me digo, a veces.
Y mantengo mis dudas.

1 comentario:

shat- dijo...

Bellisimo y emocionante.
Un abrazote