sábado, 12 de septiembre de 2009

Al final del verano


Amo los días de verano...porque amo la luz en toda su grandeza..esos días llenos de juegos y cabriolas, de paseos en solitario, deteniéndose aquí y allá...sin prisas; sintiendo el sol en la cara...liberando ansiedades de ciudad...de enjambre...de perseguir objetivos inútiles para la salud.
Disfruto de verdad con lo mas elemental....¡¡ busco lo elemental, como tisana para el alma!!....
agua, sol, alimento, camino, conversación, descanso, naturaleza, compañia, fiesta primaria sin apariencias estériles.....además tengo suerte............ y lo encuentro; es el lujo que intento mantener en la selva de las vanidades......
Estas sillas representan el final, pero también el regreso......la imágen que encuentro a la vuelta....
No pido mas....solo poder compartir estos momentos

viernes, 11 de septiembre de 2009

Luciérnagas en la noche (Recopilación de escritos de mi padre) "Canciones"




Me contempló con sus ojos negros, hizo un alto en el trabajo y entonó unas estrofas:

Dicen que la mar está mala
para los trabajadores,
más mala debe de estar
para el gremio de pescadores.
La noble esposa
viendo que tarda su ser querido,
se va a la playa,
la vista fija suele tener,
por ver si a la luz de un relámpago triste
que deja un trueno
a su esposo amado
ella puede ver.
Casi siempre las canciones son la expresión de un dolor.
Y esa era la canción preferida de mi madre, con la que me enredaba y confundía.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Luciérnagas en la noche (Recopilación de escritos de mi padre) "Días de sol"


Los días claros, Maruja se calentaba al sol; no la veía cuando los cielos aparecían cubiertos, apretados; cuando los latigazos del viento norteño traían nubes viajeras, anunciando las lágrimas de la lluvia; cuando La Coruña se vestía con un traje de luz triste y apagada.
Su vivienda estaba enfrente de la nuestra: casita de planta baja; con ventana sencilla, pintarrajeada; desde la mía observaba, con tristeza, el rostro descarnado y pálido de Maruja.
Me ha sido siempre imposible recordarla excitada por una simple chispa de alegría. Florecía dentro de ella un mal incurable. Pero todavía hoy, sabiendo que se ha ido, cierro los ojos, contemplo su imagen quebradiza, rodeada de una soledad concentrada donde ella estaba y se movía.
A mediodía: sentada en el primer peldaño de la puerta. Vestía de negro; adherido a su figura se enroscaba un gato, negro también, como una prolongación de su luto. La cabeza de Maruja caía vencida sobre sus pechos vacíos. El mamífero doméstico agradecía, igual que su ama, el beso de la luz mañanera; era un bicho despeluciado que ocultaba el hocico entre las patas. Llegado el momento del almuerzo se levantaba la enferma; y la seguía, olisqueando, el felino.
Regresaban más tarde y se evaporaban al disfrazarse el cielo azul con una capa sombría.
Maruja permanece, a mi lado, con duración sostenida: me quedaron de ella sus días de sol.

martes, 1 de septiembre de 2009

Obsesión


A veces de niño, y ya no tan niño, he tenido una pesadilla recurrente, que nunca he podido definir exactamente...solo sé que me creaba un desasosiego asfixiante...solo desasosiego...sin imágenes claras...era un caos, una desorganización inconexa...quizás como un presagio; esta imágen me produce la misma sensación.(Pepe Ventureira)
"Si cierras la puerta a todos los errores, dejarás fuera la verdad"
Rabrindanath Tagore